"Podéis matar a mí, pero no a la voz de la justicia"
Oscar Romero nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios, una pequeña ciudad montañosa en El Salvador cerca de la frontera con Honduras. Creció en condiciones modestas y se incorporó en el seminario de San Miguel cuando tenía 13 años.
En 1937 empezó a estudiar teología en el seminario de San Salvador y terminó sus estudios en la Gregoriana de Roma. En 1943, Oscar Romero empezó a trabajar en el oficio de la Iglesia de su país. Después de haber trabajado como sacerdote, como director de revistas eclesiásticas y como secretario general de la Conferencia Nacional de Obispos, en 1970 le nombraron obispo auxiliar y en 1974 obispo titular del diocesano de Santiago de María.
En 1977, cuando Oscar Romero fue nombrado arzobispo de El Salvador, la situación política de El Salvador estaba marcada por la represión fuerte contra trabajadores, campesinos y parte del clero ejercitado por el ejército y por la oligarquía ultraconservadora.
Oscar Romero fue considerado un hombre conservador y debio garantizar como representante de la Iglesia un acuerdo con el gobierno. Sin embargo, la brutalidad de los militares y la pobreza de los campesinos hicieron que se cambiara la actitud del arzobispo. Las experiencias cruciales fueron el masacre de los manifestantes que se habían manifestado para protestar contra el fraude en las elecciones presendenciales en la Plaza de la Libertad el día 28 de febrero de 1977, cometido por los militares y paramilitares y el asesinato del jesuíta Rutilio Grande y de dos de sus compañeros el día 12 de marzo de 1977.
Su lucha radical por los pobres, los desposeídos, los sin techos, su arrojo por la justicia le convertieron en una voz importante de la teología de la liberación en América Latina. Sus discursos y sermones, en los cuales atacó públicamente los crímenes de los militares, del gobierno y de la oligarquía, fueron transmitidos en numerosos países de América Latina. Cuando le otorgaron en 1980 el título doctor honoris causa de la Universidad de Leuven (Bélgica) a Oscar Romero, él dijo en su alocación:
"Hay muchos personas y cristianos que están dispuestos a perder su vida para que los pobres puedan vivir. En esto siguen a la vida de Cristo y hacen ver su religión. Están integrados en el mundo como él, están perseguidos y amenazados como él, pierden su vida como él, y así dan testimonio de la palabra de la vida."
En el último sermón el 23 de marzo de 1980 se dirigió otra vez directamente a los miembros del ejército, de la Guardia Nacional y de la policia:
"En el nombre de Diós y en el nombre de este pueblo sufriente, cuales quejas suben cada día más fuerte al cielo, les pido urgentemente a ustedes, les ruego encarecidamente a ustedes en el nombre de Diós: Terminen ustedes las represiones!"
Un día después de la misa declaro un portavoz del Estado Mayor del ejército ante la prensa que el arzobispo había cometido un delito que le había llevado al margen de la ley del ejército. En la tarde del mismo día, el 24 de marzo de 1980, Oscar Romero fue asesinado durante la misa ante el altar.
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